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‘Que mala suerte tengo pa tó’ o… como no para de reír

La risa, esa mágica carcajada que nos aleja de los problemas aunque sea unos minutos, ese bálsamo para cualquier herida, y esa herramienta que tan brillantemente llevan por los teatros de toda España, dos humoristas, Manolo Medina y Javier Vallespín, de la mejor forma posible  para contagiar de su filosofía de vida y esas cosas cotidianas a ese público fiel que no duda en darles el mejor premio posible para el artista: el aplauso. Ese aplauso que el pasado viernes le brindó, el entregado público de Sanlúcar la Mayor que durante más de dos horas de espectáculo vibró con estos dos artistas del humor.

Tras arrasar con su obra ‘Dos hombres solos, sin punto com… ni ná’, con récord de continuidad en los escenarios regresan ahora con su nueva obra ‘Qué mala suerte tengo pa tó’ que dentro de la gira que están levando a cabo presentaron en Sanlúcar la Mayor antes de su próxima actuación el 8 de marzo en Los Palacios. En su regreso a Sevilla, Manolo Medina y Javier Vallespín, con su amplio equipo de trabajo, contaron co el apoyo de su público fiel que tras ‘partirse la cala’ con Dos hombres solos sin punto com ni ná, regresan ahora con esta nueva obra que seguro tendrá el éxito de la anterior.

Manolo Medina sigue fiel s su look con su clásico delantal de lunares y esa provocación constante al más puro estilo Moncho Borrajo que siempre borda gracias a esa jerga coloquial del ayer y que traslada a estos tiempos actuales donde lo retro acapara nuevamente un papel protagonista. Esos chascarrillos de patio de vecino y esas frases hechas de esta Andalucía tan especial que nos legaron nuestros abuelos y padres y que nunca morirán.

Manolo sigue manteniendo esa esencia, su amaneramiento exagerado y haciendo partícipe al público para que le saquen de dudas. “¿Ustedes creen que yo soy maricón?” y por supuesto con esos dejes que siempre arrancan la carcajada del público y que ya forman parte de nuestras vidas. Un hombre hecho a sí mismo, con un amplio curriculum y que ha sabido ganarse el cariño del público.

¿Y qué podemos decir de Javier Vallespín? Porque si Manolo Medina es la valentía de José Tomás o Padilla con ese carácter animal, Javier es la calma, la pausa, el temple; es ese capote ralentizado de Curro Romero para que las retinas puedan grabar cada milésima de segundo de lo que está sucediendo y así conservarlas para siempre.

Javier Vallespín es el ingenio, jugando con las pausas, los silencios y sus gestos y siendo a Manolo Medina lo que el jerezano es a este malagueño con una clase especial encima y fuera del escenario. Marcando los tiempos y poniendo freno al terremoto Medina y haciendo de este duo de humoristas y artistas la combinación perfecta. Sencillez y humildad para llevar algo tan olvidado como el humor allá donde van, ya sea encima del escenario o cenando tras la actuación en una pizzería y sin parar de contar anécdotas y bromas para hacer de lo cotidiano, lo importante.

Si no les han visto, no duden en hacerlo porque sin duda… merece la pena. Gracias Manolo Medina y Javier Vallespín por regalar lo más importante de la vida: sonrisas.

Texto: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ -Salteras Actualidad

Foto: Qué mala suerte tengo pa tó

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