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Huelga en el Metro de Barcelona durante la Mercé

La Generalitat de Catalunya parece que hace oídos sordos al derecho de huelga de los trabajadores, o al menos así se desprende ante su reacción de decretar hasta el setenta y cinco por ciento de los servicios mínimos como respuesta a la huelga en el Metro de Barcelona prevista para la noche del día 23 de septiembre a las doce de la noche.

Esta actitud dictatorial y nada empatiza con las condiciones que sufren los trabajadores del sector de la seguridad privada ha provocado gran malestar levantando ampollas ante la plantilla de Metro de Barcelona y en el sindicato mayoritario en la seguridad privada, Alternativa Sindical, que a través de su Secretario General, Agustín Martínez, no ha dudado en señalar a la Generalitat criticando sin tabúes su actitud. «La Generalitat vuelve a mutilar el derecho de huelga de los trabajadores al ofrecer el 75% de servicios mínimos en el Metro de Barcelona, algo que sin duda no ayuda nada en el sector de la seguridad privada”.

El Secretario General de Alternativa Sindical señala una vez más al Gobierno de Cataluña. «La Generalitat de Catalunya, una vez más, demuestra de qué lado está. Frente a una plantilla que ha dicho basta, que convoca una huelga indefinida a partir del 23 de septiembre en el Metro de Barcelona, como última medida y con la esperanza de poder terminar con la situación que vienen viviendo y sufriendo los trabajadores, el Departament d’Empresa i Treball dicta una orden escandalosa, imponer un 75% de servicios mínimos”.

Agustín Martínez va más allá. “Visto lo visto, ¿de verdad alguien puede llamar a esto ‘derecho de huelga’ frente al contraataque de la Generalitat? Con tres cuartas partes de la plantilla obligada a trabajar, la protesta queda convertida en un gesto simbólico. En definitiva, la actitud de la Generalitat es la estrategia de siempre: blindar los intereses de la empresa y de la administración a costa de los trabajadores.”

Como ha podido comprobar este medio, la Generalitat ha dictado una orden para garantizar la continuidad del servicio, estableciendo los mencionados servicios mínimos del 75% por cada turno de mañana, tarde y noche, o lo que es lo mismo, boicotear un derecho a huelga que tienen todos los trabajadores cuando las condiciones de sus medidas laborales no son acordes.

El Secretario General de Alternativa Sindical en Cataluña recuerda que los “vigilantes de seguridad del Metro de Barcelona no piden lujos, tan solo reclaman unas condiciones laborales dignas; respeto a su trabajo y un futuro sin abusos. Pero cuando se levantan, se topan con una Generalitat de Catalunya que utilizan la excusa de «la seguridad ciudadana” para recortar un derecho fundamental del trabajador».

Y añade: «Resulta curioso que esa seguridad solo importe cuando se trata de limitar una huelga, y no cuando hablamos de plantillas recortadas, jornadas abusivas o sueldos de miseria.”

Con esta decisión, el Govern demuestra que prefiere tener «vigilantes esclavos antes que vigilantes con derechos. La Constitución reconoce el derecho a la huelga, pero en la práctica se convierte en papel mojado cada vez que el poder político se arrodilla ante las grandes empresas de seguridad privada».

Por ello, desde Alternativa Sindical denuncian una nueva ‘agresión’ moral ya que entienden que los trabajadores del Metro de Barcelona no son piezas prescindibles de un engranaje. Son quienes día a día sostienen la seguridad de millones de usuarios, a costa de su salud y esfuerzo. Siendo además con esta medida víctimas de un atropello legal que convierte una huelga en un simulacro.

El 23 de septiembre, víspera de la festividad de la Mercé fue la fecha elegida para comenzar una lucha justa que no van a coartar por esta respuesta de la Generalitat ya que avisan que «aunque intenten desactivarla con decretos y porcentajes, la dignidad de los vigilantes no se mide en servicios mínimos, sino en su capacidad de resistir y no doblegarse».

Hay que recordar que la convocatoria de paro, registrada el pasado 9 de septiembre por el comité de empresa, afectará a la totalidad de los trabajadores y trabajadoras que prestan servicio en el recinto del metro de la capital catalana. Los representantes sindicales de Alternativa Sindical han advertido que la paciencia de la plantilla “se ha acabado” y por ello reclaman mejoras inmediatas en las condiciones de trabajo, así como un aumento de recursos humanos para garantizar un servicio seguro y eficaz para una profesión a la que cada vez le cortan más las alas.

Los sindicatos denuncian que las compañías y la propia TMB mantienen a los vigilantes en condiciones de explotación y sobrecarga laboral, comprometiendo tanto la seguridad de los trabajadores como la de los usuarios del suburbano y han llegado a un punto que más que seguido, como fue hasta ahora, se convierta en un punto final a los abusos ante los trabajadores.

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