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Alternativa Sindical denuncia el incremento de agresiones y el poco amparo de los trabajadores del sector de la Seguridad

De un tiempo a esta parte, el número de agresiones en transportes públicos ha sufrido un importante incremento, no se trata de nacionalidades ni creencias, sino de individuos violentos y agresivos que están en todas partes y en las noticias tenemos a diario claros ejemplos de agresiones en transportes públicos a vigilantes, a los cuales les faltan medios de defensa.

A ello hay que unir la poca colaboración en la mayoría de los casos del viajero que cuando graba algún tipo de incidente sólo graban los finales de estas agresiones, buscando los culpables en los vigilantes porque graban la mitad de las intervenciones sin saber cuál ha sido el desencadenante de las mismas.

Un claro ejemplo de esto, en palabras de Agustín Martínez Millán, Coordinador Delegado de Alternativa Sindical en Cataluña, fue la reducción de un joven de color en la estación de Plaza Cataluña en la que un inmigrante se colaba en la citada estación sin billete y sin detenerse tras el alto de los vigilantes para comprobar qué llevaba en su mochila, en una época en la que el grado de atentado era de máxima alerta. La noticia salió en todos los canales y medios de comunicación haciendo víctima al delincuente y culpable al vigilante de seguridad que simplemente hacía su trabajo.

Hay que recordar igualmente en esta desgraciada lista de incidentes, el caso del vigilante de Igualada al que apuñalaron por la espalda, o el del vigilante de una estación de autobuses al que casi matan de una puñalada en el pecho.

Actualmente, tenemos un gran problema de vigilantes únicos, que desempeñan sus funciones en grandes estaciones, y también otros vigilantes que van solos en trenes de los Ferrocarriles de la Generalitat como los que van en parejas en los trenes de Renfe.

Estos vigilantes arriesgan sus vidas para proteger a los usuarios, los cuales en muchísimos casos, defienden al infractor, al violento, borracho o drogadictos que se encuentran en el transporte publico. ¿Cómo puede uno o dos vigilantes contener a manadas de cinco, seis o diez individuos que van borrachos liándola, metiéndose con la gente, bebiendo alcohol, fumando tabaco y drogas y agrediendo al vigilante si les llama la atención?

Hace unos meses a un vigilante de seguridad estuvieron a punto de rajarle el cuello en Terrassa este, algo que no terminó produciéndose gracias a la colaboración de otras personas que evitaron una desgracia. A este mismo vigilante en la estación de Terrassa, un usuario drogado o bebido intentó colarse, advertido por el vigilante le hizo la maniobra llamada ‘mata leones’ y si no hubiera sido por compañeros de la limpieza y otros usuarios se ha riña llegado a otra situación desgraciada.

Igualmente hace unos días se avisó una interventora en Terrassa nord que había que desalojar a un individuo del tren por no portar billete, salió del tren sin problemas pero eso sí, insultando sin piedad a la interventora y advirtiéndole verbalmente que “te libras porque eres mujer porque si llegas a ser un hombre te habría cosido a puñaladas”.

Este viernes 15 de Marzo en la misma estación de Terrassa una interventora solicitó el servicio del vigilante por otro individuo que le saco un cuchillo amenazándola y amenazando al vigilante. Afortunadamente se pudo sacar al individuo del tren colándose al haber escapado en otro tren que salia en eses momento.

El pasado 16 de Marzo a la misma interventora una muchacha mayor de edad le estrello la cabeza contra la barandilla de tornos teniendo que llamar a ella a la fuerza publica. Esta se encontraba en la calle detrás de la estación “y me dirigí a ella y su amigo. Habían dos chicas una de rasgos orientales y la otra de aquí al parecer. Pregunté quien había sido y la agresora me confirmo que era ella, la de aquí, y de forma sobrada comentó: He sido yo y me voy a mi casa mientras me empujaba. Tras comentarle que estábamos esperando a las fuerzas del orden y que no podía marcharse se lanzó hacia mi agarrándome del cabello y apretándome el cuello”.

Y prosigue relatando: “Yo no podía coger mi spray de defensa por la posición y me ofreció el suyo la interventora aun así se lo vacié en la cara y no hubo manera de que me soltara, su propia amiga intentó que me soltase siéndole imposible. Esta inmovilización duró unos diez minutos aproximadamente antes de que llegara la policía local, siendo necesaria la intervención de varias dotaciones de agentes para lograr que me soltase”.

¿Hasta cuando deben soportar los vigilantes de seguridad agresiones más o menos duras? ¿Hasta cuando no se van a poner medios al alcance para evitar males mayores? Los vigilantes del sector de la seguridad están solos en estaciones por donde pasan miles de viajeros al día, de todo tipo: te escupen te insultan, te chulean, te pegan, te gritan…

¿Hasta cuando se van a soltar a estos criminales que entran en el Juzgado a las 9 y a las 10 ya están otra vez en la calle? ¿Hasta cuando no van a dar libertad a la policía para hacer su trabajo bien hecho y evitar males mayores ya que no hay vigilantes pese al incremento de la violencia en el transporte?

No hay vigilantes, y lo que es peor, la brecha cada vez es mayor. O los matan, o se jubilan, cayendo enfermos porque son mayores y no entran chicos jóvenes que nos puedan reemplazar en parte por esta situación que se vive actualmente en el sector. Parece que están esperando una desgracia para tomar medidas que a día de hoy son urgentes.

El Secretario General de Alternativa Sindical en Barcelona, Agustín Martínez Millán destaca que es “curioso que en la época que estamos con móviles y grabadoras, se peleen por los derechos de todo el mundo menos por el de los vigilantes de seguridad que están ahí para protegernos. Siempre se intenta dialogar con la persona pero ante las agresiones el vigilante sólo intente defenderse”.

Y destaca que no se le da la importancia que tiene el trabajo de los vigilantes. “Normalmente al vigilante no se le valora el trabajo, es como si fuéramos una fuerza opresora, alguien a quien increpar o faltar el respeto”. Por ello deja claro que “lo único que queremos es que puedan viajar en el transporte público de la forma más tranquila. Cuando te graban es cierto que te sacan en el último minuto de la intervención porque parece que es lo que vende. Somos dialogantes siempre salvo cuando no hay más remedio que reducir a una persona por su actitud violencia”.

Pero llama la atención que sean reclamados cuando la situación es adversa. “Cuando le roban a alguien en cualquier línea al primero que buscan auxilio es al vigilante pero cuando ven que estamos actuando nos reprochan. Da igual su raza y su color, nos da lo mismo, todos somos humanos y estamos de todas las razas y creencias religiosas solo queremos velar por la seguridad del viajero”.

Pide igualdad para todos. “Tanto la policía estatal como los vigilantes estamos en el mismo saco y nos atañe a todos, estamos muy desamparados aunque estamos en desventaja cuando nos agreden y eso no te permite hacer bien tu trabajo; el Juez no ve que es una persona que vela por la seguridad, te tratan como si fueras una persona más y no te dan ese carácter de agente o vigilante de la autoridad. Ahora mismo carecemos de este carácter que tienen médicos, maestros y otros colectivos, pero desgraciadamente es política y ahí ya se sabe que no podemos entrar”.

El propio Secretario General de Alternativa Sindical en Barcelona advierte: “El vigilante se encuentra solo para que haya binomios tiene que ser una locura, por eso pegar a un vigilante entre ocho o diez grafiteros es gratuito, ya que no estamos amparados en la medida que debería ser”.

Y por último, Agustín Martínez destaca el porqué de la actual situación en los trabajadores del sector de la seguridad. “No hay apoyo social, no hay buenos sueldos, de ahí que no haya más vigilantes jóvenes porque ven que están muy desamparados. La media de edad nuestra es de 50 años y los que entran en el sector es porque no ven otra salida a la que agarrarse, dicen que es como un autobús: me subo y ya me bajaré porque no le ven futuro ante la situación del vigilante de seguridad y cada vez vamos a menos. En cualquier trabajo se paga más que a los vigilantes, donde para tener un salario digno de 2.200 euros hay que hacer 300 horas mínimas”.

Foto: Diario de Lemos

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