UGT, CCOO Y USO ACEPTAN NUEVAMENTE UN CONVENIO A PERDIDAS EN EL SECTOR DE LA SEGURIDAD PRIVADA
La historia se vuelve a repetir. Venimos meses contando como los sindicatos CCOO, UGT y USO estaban mostrando su predisposición a aceptar un convenio dañino para el sector de la seguridad privada y esta circunstancia ya es un hecho. Sin duda la estocada definitiva para los vigilantes de seguridad, con precarias condiciones y que ven como lo que pensaban sería su mejor regalo de Reyes se ha convertido en el carbón más amargo de su historia.
Una subida disfrazada del 16% que no es tal, sino el acumulado de cuatro años que, repartidos entre los mismos y restando las subidas que se prevén del IPC, según el Banco de España, llevarán al sector de los vigilantes de seguridad a una pérdida salarial de entre un 1 y un 2% los próximos cuatro años. Vamos lo que en términos futbolísticos sería un gol en propia puerta con la complicidad de entrenador y presidente.
Todo ello es muy fácil de analizar ya que si restamos los datos de infracción que sufriremos con respecto a las ridículas subidas anuales que experimentaremos en lo que a inflación subyacente se refiere de media los expertos estiman de +2,3% a/a 2025 (+2,5% a/a a dic25); +2,3% a/a 2026 (+0,1pp), +2,1% a/a 2027, 2,7 % 2028, y 2,9 2029. Eso y nada es prácticamente lo mismo quieran vendérselo los sindicatos, CCOO, UGT y USO, a los trabajadores de la seguridad privada como se lo quieran vender.
Nada de mejoras laborales cómo se esperaba y solo aclaraciones en algunos artículos del Convenio que siguen dejando pocas luces y más sombras de las que ya había. Eso sí, mientras que poco le han importando a los sindicatos mencionados la mejor calidad en el servicio de sus representados, si se han encargado de meter con calzador el ridículo lenguaje inclusivo ya que ahora leeremos «personas trabajadoras», como si los muebles pudieran ser trabajadores.
Una pérdida de tiempo, mareando a los vigilantes de seguridad para seguir no en el punto de partida, sino unas casillas más atrasadas; pero eso sí, gracias a las grandes directrices de UGT, CCOO y USO ahora los vigilantes de seguridad, da igual sexo ni condición, serán «personas trabajadoras», como si antes no lo fueran…
Todo esto por culpa, como señala Alberto García, portavoz de Alternativa Sindical de «los sindicatos parasitarios, léase UGT, CCOO y USO, ya que la aritmética es implacable y no entiende de marketing sindical. Dicho de otra forma, para calcular el aumento real del poder adquisitivo de cualquier trabajador, es imprescindible descontar la inflación prevista de cada ejercicio».
Y explica con hechos los números reales. «Las proyecciones del Banco de España para el periodo 2025-2028 permiten desenmascarar la verdadera naturaleza de esta propuesta: año 2025 Incremento salarial nominal: 3% IPC medio previsto: 2,6%incremento salarial real 0,4. Año 2026 Incremento salarial nominal: 2 %, IPC medio previsto: 2,0%, Incremento real: 0 %, año 2027 Incremento salarial nominal: 3,5%, IPC medio previsto: 2,3%, Incremento real: 1,2%, año 2028: incremento salarial 4%, IPC 2,7 % incremento real 1,3%, año 2029 Incremento salarial 4% IPC previsto 2,7%. Incremento real 1,3% y año 2030 Incremento salarial 4.5% IPC previsto 2,9 %. Incremento real 1,6%».
Con todo esto apunta que «el resultado final es un 5,9% de subida salarial en cuatro años, que en estimaciones de otros factores añadidos al IPC como inflación, subidas enérgicas como carburantes y demás, arrojan según datos de aproximadamente una pérdida acumulada del -2% en cuatro años, muy lejos del 16% que se promocionará en titulares y comunicados de prensa por parte de los parasitarios UGT Y CCOO».
Todo ello en un sector de la seguridad privada que ha perdido más de un 40% de poder adquisitivo desde principios del año 2000. Por todo esto, el propio Alberto García de Alternativa Sindical destaca que «exigimos la recuperación íntegra del 41% de poder adquisitivo perdido desde el año 2001, aplicada exclusivamente
sobre el salario base y que esté se actualice por IPC anual de forma automática, nada que ver con los incrementos salariales acordados por las patronales y los sindicatos UGT, CCOO y USO».
Así, se acepta un incremento salarial del 16% nominal para el periodo 2027–2030, con el siguiente reparto: 3,5% en 2027, 4% en 2028, 4% en 2029 y 4,5% en 2030 lo que supondrá una nueva pérdida para las «personas trabajadoras» de la seguridad privada en torno al 2% en los próximos cuatro años.
A pesar de las paupérrimas subidas, se estima una pérdida de poder adquisitivo en estos próximos cuatro años que algunos calculan en torno al 2.5%, con un saldo negativo frente a la inflación que los especialistas sitúan por encima del 7% o más, como en años recientes.
Hay que recordar que el salario base para un vigilante de seguridad en el año 2025 fue de 20.176,20 € brutos anuales, repartidos en 12 pagas de unos 1.393,64 € brutos y 3 pagas extras, más complementos.
¿Cual es el ‘truco’ de CCOO, UGT y USO?
Muy sencillo, la trampa de las cifras acumuladas, o lo que es lo mismo, presentar los porcentajes de forma acumulativa sin mencionar que la inflación también se acumula y juega un papel importante en la economía de todos, sube la vida pero no los sueldos al negociarlo de esta forma.
Explicado con cifras se puede apreciar que un profesional de la seguridad que a día de hoy cobra 1.300 euros brutos mensuales, tras cuatro años con esta subida y descontada la inflación, apenas notará una mejora, que en todo caso será irreal, de unos 45 euros mensuales. Eso sí, les venderán que han recibido un incremento del 16% sin mencionar el descuento de la inflación e IPC lo que en realidad proporcionará nuevamente una pérdida aproximada del poder adquisitivo del mencionado -2% en cuatro años, que sumado al casi 40% sufrido en los últimos veinte años situará en un 42% de pérdidas acumuladas a la cartera de los vigilantes de seguridad ya de por sí en precarias condiciones.
Ante todo esto existe además un riesgo no contemplado como el de la amenaza energética. Las proyecciones del Banco de España incluyen un factor que debería preocupar a cualquier trabajador por la entrada en vigor en 2027 de la ampliación del sistema europeo de comercio de derechos de emisión de CO2 (ETS2), que afectará a la calefacción de edificios y al combustible para transporte por carretera.
Traducido al lenguaje cotidiano: los precios de la luz, el gas y la gasolina podrían dispararse, arrastrando consigo el coste de alimentos y otros productos básicos. Si esto ocurre, ese magro 3% de incremento real podría evaporarse por completo, dejando a los profesionales del sector de la seguridad privada en una situación de pérdida neta de poder adquisitivo.
El patrón se repite
Esta no es la primera vez que los profesionales de la seguridad privada se encuentran con este tipo de propuestas. Hay que recordar que el convenio anterior ya prometió subidas ‘engañosamente’ vendidas que, en la práctica, quedaron completamente devoradas por una inflación que superó todas las previsiones. Miles de vigilantes comprobaron con frustración cómo sus nóminas apenas variaban mientras que el coste de la vida se disparaba.
La inflación acumulada en España durante 2021-2023 superó el 15%, muy por encima de las previsiones iniciales y de los incrementos pactados en la mayoría de convenios. Los trabajadores del sector de seguridad fueron testigos de cómo su poder adquisitivo se erosionaba mes a mes, mientras los comunicados sindicales celebraban «importantes logros negociaciones».
Un sector estratégico con ‘trabajadores de segunda’
La seguridad privada es un sector absolutamente estratégico en la economía española ya que se encarga de custodiar centros comerciales, hospitales, edificios oficiales, transporta el dinero que permite funcionar a bancos y comercios, garantiza la seguridad en eventos masivos y protege infraestructuras críticas. Sin embargo, las condiciones laborales y salariales no reflejan ni están acordes a la importancia del trabajo que desempeñan.
Alberto García de Alternativa Sindical reivindica la importancia de los vigilantes de seguridad ya que «los vigilantes cuentan con salarios que en muchos casos rondan el salario mínimo interprofesional, turnos que rompen cualquier conciliación familiar, y unas condiciones de trabajo física y psicológicamente exigentes, por lo que desde Alternativa Sindical entendemos que los profesionales de este sector merecen algo más que trucos contables y promesas vacías».
Por último hay que recordar que las patronales UGT, CCOO y USO han programado que la próxima reunión, fijada para el 27 de enero de 2026 a las 10:30 de la mañana, se realice en formato telemático.